El tiempo de Cuaresma es un tiempo favorable para nuestra vida de creyentes. Nos enfrentamos a un tiempo que no tiene que ser triste ni antipático. Es el tiempo del “Amor con Dios”, y eso es de por sí agradable.

El tiempo de Cuaresma es el tiempo para volver a nuestras grandes convicciones: “ser hijos amados de Dios”, “sabernos salvados por la Gracia”, “vivir como hombres y mujeres nuevos”. Estos son los grandes argumentos para crecer en el Amor.

Muchas veces hemos focalizado la cuaresma en nuestros malos hábitos, y en el propio esfuerzo por ser mejores. Eso está bien, y es necesario. Pero está claro que nadie se convierte por un esfuerzo espartano. Necesitamos algo previo, y es sabernos queridos de Dios. Por eso la experiencia principal que te invito a hacer en este tiempo es la de “SENTIRTE HIJO”.

Ya sabes lo que eso significa, si has vivido una experiencia de amor entrañable en tu familia. El hijo siempre ocupa el lugar principal en el corazón del padre y de la madre. Así, también tú ocupas el lugar preferencial en el querer de Dios. Esta es la convicción que debes adquirir, y solo lo conseguirás entrando en el corazón de Dios a través del silencio y la oración; a través de la solicitud con los demás y a través de la vida sacramental, que son las fuentes de donde mana en abundancia la Gracia de Dios, que nos hace buenos y nos santifica. Sobre todo, la Eucaristía y la Reconciliación. Date tiempo para ello.

Como tenemos seis semanas de camino, vamos pasito a pasito, y según el ritmo que te venga mejor. No corras: tú tienes tu propio ritmo, tu necesidad y debes andar según el paso que Dios te vaya indicando. Lo reconocerás por el deseo de tu corazón.

  • En este itinerario de cuaresma, partimos siempre de una motivación que viene introducida por un #hashtag.
  • Después encontrarás unas pistas @en clave de fe para cada semana. Son las palabras clave de la semana: conviene centrarte en ellas y rezar con ellas.
  • De manera más práctica, encontrarás pistas en @pon tu la música, con algunas pautas para tu oración diaria, y @Todo habla de ti, con textos y canciones complementarios. Úsalo en la medida que veas oportuno.

Parto siempre del evangelio del domingo precedente e ilumino la semana desde este evangelio. Puedes volver a leerlo en días sucesivos de esa semana, y también leer el evangelio de cada día, para apoyar tu oración diaria.

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