Campobosco 2018: #Iremosamedias… siempre

La protagonista del 3 de agosto fue María Mazzarello, familiarmente conocida como Maín. Los participantes del Campobosco se desplazaron en autobuses hasta la localidad de Mornese. Allí, en agosto de 1875, Don Bosco y Maín, Maín y Don Bosco dan inició a las Hijas de María Auxiliadora (FMA). Por ello, visita obligada, sobre todo, para los 88 participantes procedentes de las presencias de FMA en España. Esa ilusión de contemplar la ventana y sus vistas en la Valponasca, a través de la que María Mazzarello miraba al pueblo y su Iglesia, rezando y añorando estar con el Señor Jesús.

Ya en la Valponasca, Sor Luigina Silvestrini recibió a los jóvenes y les explicó el lugar. Sor Runita Borja, responsable de la Pastoral Juvenil de las FMA a nivel mundial, les dio la bienvenida e hizo una pequeña reflexión: “Abrid el corazón y los ojos ante el drama del mundo. ¿Cómo puedo vivir para que otros puedan vivir dignamente?”. Después de unos momentos de animación, con bailes incluidos, visitaron lo que fuera la granja donde vivió la familia de Maín, cuando esta era solo una niña. Tuvieron un rato de ‘tiempo interior’ para el acompañamiento.

La tarde de este día, tras la comida, se centró en la visita a Mornese: la casa del tifus (en la calle Valgelata) -donde Maín contrajo esta enfermedad cuidando a sus tíos, de la que pudo curarse dos meses después de contraerla-, la iglesia parroquial –que tanto añoraba desde la ventana de la Valponasca-, el colegio de las FMA –en cuya capilla tomaron el hábito las primeras FMA-, la casa de espiritualidad ‘Il Mazzarelli’ –con la casa natal de Maín-, o la casa Macano y casa Bodrato –donde María Mazzarello fundó el primer taller-oratorio festivo para niñas y y el primer orfanato femenino-. Tras caminar por estos rincones, todos se congregaron en la Basílica de María Mazzarello donde tuvieron la celebración de la misa presidida por el salesiano Paco Pepe, delegado de Pastoral Juvenil de la Inspectoría María Auxiliadora (SMX). Al terminar, se hizo entrega de un azulejo del #CPB18 a sor Luigina Silvestrini para la comunidad y las Salesianas presentes estos días allí de Ejercicios Espirituales cantaron a los jóvenes varias canciones a coro. Así concluyó este día en Mornese. En los autobuses, regresaron al Colle Don Bosco.

Emoción desbordada contemplando a María Auxiliadora

Y llegó el 4 de agosto, sábado. Un día que muchos de los jóvenes tendrían marcado en el calendario de sus vidas. Ese día era Valdocco. El desplazamiento habitual en autobuses les llevó a Turín, a Valdocco, centro neurálgico de la obra salesiana. Allí fueron acogidos en el patio por el salesiano Rafael Gasol, quien les invitó a “escuchar y soñar” e inmediatamente después, entraron a la Basílica de María Auxiliadora por inspectorías. Muchos de los jóvenes entraron con los ojos tapados, descalzos o agarrados de las manos. Ya dentro, la emoción los invadió al contemplar la magnificencia del templo dedicado a la Virgen, representada en el cuadro de Tomás Andrés Lorenzone, la presencia de san Juan Bosco en su capilla, o la de santa María Mazzarello o santo Domingo Savio. Todo ayudó a crear una atmósfera de realismo salesiano, que no olvidarán jamás.

Recibieron el saludo fraterno del rector de la Basílica, Cristian Besso. Así comenzaron las visitas por la Capilla Pinardi –donde comenzó el Oratorio salesiano-, la Iglesia de San Francisco de Sales –en la que celebró su primera misa Miguel Rua y tuvo el éxtasis Domingo Savio-, las habitaciones –lugar de residencia de Don Bosco hasta su muerte-, el patio de Valdocco, la Basílica –terminada su construcción en 1868, donde la Virgen María indicó su construcción a Don Bosco en uno de sus sueños- o la plaza frente a la fachada de la Basílica –donde los Antiguos Alumnos erigieron en 1916 la estatua de Don Bosco-.

Después de la comida, se organizaron juegos en el patio y ya por la tarde, Stefano Martoglio, consejero del Rector Mayor para la región mediterránea de la Congregación Salesiana, presidió la eucaristía, en la que cuatro Salesianos y dos Salesianas renovaron sus votos religiosos. Además, realizaron su promesa siete nuevos Salesianos Cooperadores.

Ya de noche, Guido Errico, director de la casa, les impartió el tradicional ‘buenas noches’, antes de partir nuevamente al Colle Don Bosco.

Rememorando el Turín de Don Bosco

Los 650 jóvenes del Campobosco 2018 regresaron el día siguiente, domingo 5 de agosto, a Turín. De nuevo en Valdocco. Esta vez para conocer por el Turín salesiano, aquellos lugares de la ciudad con algún pasado importante donde Don Bosco dejó su huella. Como por ejemplo el monumento a San José Cafasso –impulsor en Don Bosco de su sacerdocio en Turín-, el mercado de Porta Palazzo –en el que Don Bosco recogió a muchos chicos de la calle-, la obra de la Marquesa Barolo –gran benefactora y protectora de Don Bosco-, el cementerio de San Pedro in Vincola –lugar al que por un día Don Bosco marchó con sus jóvenes del Oratorio tras irse de la casa de la Marquesa Barolo- o el Cottolengo –casa de acogida de los más necesitados en Turín, del santo José Benito Cottolengo-. Tras estas visitas programadas, los jóvenes tenían tiempo libre para visitar Turín. Muchos de ellos, visitaron la Basílica de la Virgen de la Consolación (la Consolata), patrona de Turín. Allí descansan los restos de don José Cafasso.

Después, todos se dirigieron a la iglesia de San Francisco de Asís de Turín. En la sacristía del templo tuvo lugar aquel encuentro entre Don Bosco y Bartolomé Garelli el 8 de diciembre de 1841. Rememoraron aquel encuentro de la sacristía visitándola. Don Bosco le dijo al joven Garelli: “¿Sabes silbar?”. A las 17:15 horas, se celebró la Santa Misa, presidida por Stefano Martoglio, en esta iglesia. Posteriormente, el Campobosco regresó al Colle Don Bosco. Como acto final del día, una gran velada en la escalinata del templo del Colle con actuaciones, bailes, teatrillos… Y, aunque no estuvo programado, espontáneamente, alrededor de 200 jóvenes, se acercaron a venerar la casita Don Bosco como despedida, preludio del viaje de vuelta del día siguiente.

De nuevo en Salesianos Martí-Codolar

El lunes 6 de agosto fue el viaje de regreso a Barcelona. Todo el día en la carretera, pero con el corazón cargado de energía.

A la llegada a Martí-Codolar, se llevó a cabo un último encuentro de oración, conclusión del #CPB18, y el acto de envío de los 650 jóvenes participantes, que vuelven a sus lugares de origen para contar lo que han vivido, tras conocer una realidad profunda e intensa, muy espiritual, en los lugares salesianos de Barcelona y el Piamonte italiano, de la experiencia de encontrarse con Don Bosco y con María Mazzarello. Ellos serán testigos de esto, porque escucharon el #Iremosamedias… siempre.

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Vídeo resumen, 4 de agosto: https://www.youtube.com/watch?v=t8EuBDnoWvo

Vídeo resumen, 5 de agosto: https://www.youtube.com/watch?v=4k2cre1onNU

Vídeo resumen, 6 de agosto: https://youtu.be/dCtxnhmaoY4

Experiencia de oración en Alzuza y Mohernando

Esta propuesta pastoral viene realizándose durante muchos años en Alzuza con el objetivo de ayudar a las personas a iniciar una vida creyente profunda. Para ello, la oración y el grupo, además de los acompañantes, resultan decisivos.

Este año, Mohernando se ofreció como experiencia piloto para una de las comunidades juveniles de Estrecho-Madrid; con la idea de iniciar la misma experiencia que lleva años ya dándose en Alzuza.

Acogida, tranquilidad y oración
Los elementos que se ponen en juego son: la acogida al que llega, la comunidad o grupo que acoge, la experiencia de tranquilidad que permite pensar, orar y vivir a un ritmo más consciente.

En Alzuza participaron 8 personas y en Mohernando estuvieron 14. Alzuza contó con personas que ya conocían la experiencia, fue un tiempo de Navidad vivido, orado, cantado. En el caso de Mohernando tuvo mucha fuerza el comprender cuál es la pedagogía del encuentro con Dios a través de múltiples formas, como “Orar en la vida”, “Orar en grupo”, “Aprender a Meditar”, “Talleres de pedagogía en la oración” etc.

En la página de Facebook de la Comunidad Juvenil de Alzuza se puede llegar a “respirar” lo vivido en ambos lugares.

Campaña vocacional 2018: “La Felicidad empieza por Fe”

‘La felicidad empieza por Fe’ es el lema elegido para promover la reflexión sobre la vocación entre los niños y los jóvenes de las casas salesianas.

En la web www.sersalesiano.com se pueden consultar los recursos preparados para la campaña.

La Familia Salesiana se prepara en este mes para la celebración del día de su fundador, San Juan Bosco, el próximo 31 de enero. Mediante actividades religiosas, deportivas y culturales, las casas salesianas promueven la figura del santo de los jóvenes. Una de las citas habituales en estas fechas es la campaña vocacional, con la que los salesianos pretenden invitar a los jóvenes a reflexionar sobre el sentido de su vida y su vocación, ya sea al matrimonio, a la vida consagrada o al sacerdocio.

Nuestra Inspectoría ha presentado la campaña vocacional 2018, con el lema ‘La felicidad empieza por Fe’. La idea surge del lema pastoral del año, ‘El sabor de la felicidad’. «Más allá del juego de palabras, el objetivo de la campaña es recordar a todos los creyentes que la fe no es una carga o una losa que soportar en la vida, sino un regalo que, asumido en la propia vocación, puede llenar de felicidad la vida entera«, explica Xabier Camino, coordinador inspectorial de Animación Vocacional.

La delegación de Animación Vocacional de la Inspectoría ha preparado una serie de recursos para que las casas salesianas puedan difundir la campaña en sus respectivos ambientes: colegios, centros juveniles, plataformas sociales, etc. En la web SerSalesiano.com se ofrecen materiales para tutorías, oraciones, celebraciones, convivencias… Son diferentes oportunidades para acercar a los niños y los jóvenes hacia la cuestión existencial de su vocación.

La campaña también dispone de materiales para la formación de las personas que forman parte de la comunidad educativa de las casas. Como afirma Camino, «crear una auténtica cultura vocacional nos exige a todos, salesianos y seglares, favorecer y cuidar un ambiente evangelizador permanente en nuestras Obras, de modo que cada joven tenga la posibilidad de desarrollar con naturalidad su propia vocación, como parte inherente de la vida del creyente y, por ello, de su progresiva maduración en la fe».

Un camino para cada uno
El coordinador de Animación Vocacional recuerda que «la vocación es un regalo personal que Dios nos hace a todos». No se trata de «un privilegio para unos elegidos, sino que todos estamos llamados a ser felices, descubriendo y viviendo el sueño que Dios tiene para cada uno de nosotros, sus hijos». No obstante, aclara, «la vocación es también una responsabilidad que nos exige cuidar nuestra vida de fe, intensificar nuestros momentos de oración, cultivar la celebración de los sacramentos, afianzar nuestro compromiso apostólico por los demás…».

En el vídeo de presentación de la campaña, se muestra cómo la fe es el primer paso para emprender el camino de la vocación en la vida y alcanzar la felicidad. Un camino marcado por la compañía, la generosidad, la lealtad, el sacrificio, la paciencia, el amor… La campaña transmite que una respuesta generosa a la vocación conduce a la felicidad, por lo que resulta fundamental plantearse qué quiere Dios de cada uno. El vídeo concluye con una pregunta que anima al joven a pensar sobre esta cuestión: «¿Cuál es tu camino?».

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